Acerca del 40 aniversario del golpe de estado Velasquista.
Artículo por Tomás Osores González
Hoy se cumplen cuarenta años del golpe de estado que le hiciera el general Velasco al gobierno belaudista. Por los acontecimientos ocurridos a partir de ese momento, el mapa social peruano no volvió a ser el mismo.
En los setentas, aún buena parte de la población indígena -la mayoría de ese tiempo- trabajaba bajo un sistema de producción casi feudal. Tal como Mariátegui mencionaba, el problema del indio era el problema de la tierra. Esta no le pertencía y vivía bajo un régimen de clara explotación en la que el indio era practicamente propiedad del patrón. El casi nulo interés de las élites políticas y económicas bloqueaban toda posiblidad de cambiar la desigualdad de ese tiempo.
A partir de la instalación del gobierno militar se impulsaron una serie de cambios en el tipo de propiedad, en la educación, la industria. Se buscó la reivindicación de los ciudadanos indígenas y campesinos, el control mayoritaio del aparato productivo nacional, una industria orientada al autoabastecimiento, la participación y la propiedad social, entre otros objetivos. Pero fue con la expropiación de la Reforma Agraria con la que se quiebra el esquema de dominación sobre la población campesina, en tanto la propiedad pasa a ser de cada campesino y no se debe a nadie más.
Lastimosamente, esta reforma no fue continuada por una adecuada planificación, lo cual redujo mucho la producción agrícola. Del mismo modo, varias de las reformas se vieron truncas por falta de apoyo de algunos sectores o una limitada planificación a largo plazo. Todo ello condujo al país a una crisis económica al final del gobierno de Morales Bermúdez.
A pesar de todo, personalmente, creo que hubo un interés real en dotar de acceso a los servicios básicos a ltodos y eso incluye a los que menos tienen. El estado cumplió con una labor que creo que es la que le corresponde: ser responsable del desarrollo social. Esta es una tarea de la que debe encargarse el estado, no el mercado. Actualmente, vivimos inmersos en un sentido comín que fomenta la inversión por la inversión, esperando posteriormente que una dudosa redistribución supere la desigualdad. Creo que está demostrado ya que dejar la vida de las personas en manos del libre mercado es un error. Entonces, ¿qué forma de gobierno toca ahora? ¿Tiene que estar al servicio de la población o debe dejar esa tarea en manos del mercado, reduciendo su tamaño? La eficiencia no puede ser la medida de todas las cosas; no podemos ser gobernados por la ganancia.
Algunas referencias:



El tema me parece interesante, pero aún no te toma conciencia de que el campesino empobrecido, con los títulos de propiedad de sus tierras sin un capital para invertir en los sembrios, hace que la situación siga siendo lo mismo. Creo que falta una política en la que el gobierno permita financiar proyectos estudiados y controlados a cada campesino que se sepa que va a sembrar; porque pasa una cosa (como ha pasado), que el campesino recibe un préstamo para sembrar y como no tiene dinero para comer, pues se lo gastan en tantas necesidades de supervivencia que tienen…. y en casos en los que han llegado a sembrar, no se cuenta con ayudas necesarias en fertizantes, no se toma en cuenta el cambio climático; creo que se debería de capacitar, innovar, colaborar con las comunidades campesinas y sobre todo impusar proyectos conjuntos. Porque repito no se trata de darles un poco de dinero o semillas y dejarlo todo al azar. Se debería pensar en el pequeño campesino que no tiene recursos y capacitar estudiantes que colaboren de cerca las pequeñas inversiones que con la ayuda de una política de gobierno se debería hacer.
Me parece interesante la problemática del campesino, pero es muy complejo que ellos solos salgan adelante.
Comment by Emilia — 24/10/2008 @ 2:00 pm